Como médium, el estudio es indispensable para mejorar su condición espiritual y es necesario aceptar la evolución, los descubrimientos, las nuevas enseñanzas morales, los nuevos conceptos, pues ya es el momento de igualar la fe con la razón.
Hoy, el médium con esa capacidad de raciocínio ya no está sujeto a la fe ciega que entorpece la razón. Es un médium con nuevos valores, con más alto control, con más conocimiento, gracias al tiempo que no paró.
Los conocimientos espirituales del médium del pasado eran parcos, donde, todo era limitado, donde no todo podía ser revelado. nosotros los llamamos médiums precursores del espiritismo, así como llamamos a los pueblos efésios como precursores de la más amplia moral cristiana. En un determinado momento todo se organizó, surgió uno más, para abrir los caminos del Cristo que fue Juan Bautista que en su humildad dice del Señor: que yo me haga pequeño y que Jesús crezca.
La doctrina cristiana crece porque también había llegado la hora, aunque ya lo intentaron antes del momento los precursores, pero sólo hicieron que abrir algunas ventanas. Así también llegó la hora de crecer de la doctrina espírita. Los hombres con los dones mediúmnicos divulgaron también los planos espirituales en épocas diferentes, pero que aún no era llegado el momento. Sin embargo esas ideas tenían que ser desveladas al mundo y se fueron abriendo ventanas, nuevos horizontes para de ahí dar a conocer poco a poco los planos divinos. Así como ocurrió con la moral cristiana, tambíén ocurrió con el Espiritismo, las ventans fueron abiertas y cuando llegó el tiempo fue el momento de las puertas, y ahí todo se completó.
Como se ve, todo se cumple en el momento preciso, fue de Jesús que vino el aviso de que enviaría el Consolador para orientar y extender la mano a los necesitados. ya decía el Espíritu de Verdad a Denizard: "es tuya Denizard, la misión de codificar la Doctrina Espírita... Si fallaras a tus responsabilidades, otro será escogido.... pues ya es la hora...."
Denizard, o Kardec, en los estudios anteriores de los precursores, se puso a investigar cada ítem, cada detalle, como si estuviera buscando una aguja en un pajar. Si teníamos dudas como médiums del pasado, a partir de Kardec tuvimos la certeza, porque todo fue estudiado, preguntado y comprobado científicamente con los Espíritus de todas las calificaciones morales, monitorizados por los de orden más elevados; que les decían: "que se podían evocar pero que dependería de ellos venir o no, obedeciendo a la ley del libre albedrío. Con eso, pudimos percibir el grado de dificultad de Kardec en codificar la Doctrina Espírita.
Aprendamos a aceptar los cambios cua ndo ellos sirvan para progresar, y que podamos rechazar las ideas que dificultan la marcha de la humanidad, que todos puedan mirar hacia el futuro, que si nos paramos, el pasado será capaz de convertirnos en estatuas.
Que la paz de Dios vibre en vuestros corazones.