Tal día como hoy (5 de mayo) de hace 83 años, re-encarnó como Divaldo Pereira Franco, un espíritu comprometido con la Vivencia y Divulgación del Espiritismo por todo el Planeta.
Todos nosotros, espíritas y no espíritas, debemos estar agradecidos por la gran oportunidad de estar compartiendo una existencia con un espíritu tan íntegro en todos sus aspectos.
Podría decir que ha logrado materializar el proyecto espiritual trazado con anterioridad en toda su amplitud. No olvidándome de esos "Espíritus Espíritas" que lo acompañan, como Juana de Angelis. ¡Qué no decir de ella! Formando parte de esa legión de Espíritus de Verdad a la hora del nacimiento del Espiritismo en el Planeta Tierra.
Deseo, por otra parte, pedir perdón, de todo corazón, a Divaldo Pereira Franco, por los abusos que se hayan podido cometer hacia él por mi parte o por parte de cualquier persona que forme parte del Movimiento Espírita. Ni que decir tiene que a su lado somos niños, y así nos debe ver él, cuando sin decir nada, nos sonríe cuando le miramos.
Ese teléfono espiritual que lleva adosado a su cuerpo físico, del cual han llamado tantos y tantos espíritus para transmitir lecciones, sugerencias, conferencias, respuestas, bálsamos, correcciones, biografias, hechos, romances, etc... Una responsabilidad que no todos podrían soportar con tanta rectitud y fiabilidad.
Sabemos que Divaldo se irá físicamente de nuestro lado. No sabemos cuando ni como, pero creo que a él también le estará esperando Jesús, el Cristo, con los brazos abiertos, como gratitud al esfuerzo constante con el que se levanta cada día, sin quejarse, para que cada vez que abre la boca, sea para hablar de AMOR.
Por todo ello, deseo decirle:
¡¡¡ FELICIDADES DIVALDO !!!!
¡¡¡ GRACIAS DIVALDO !!!!